Homar Lozano, director del IIMP, sostiene que la industria deberá acelerar la adopción de
tecnología, y generar mayor confianza con la sociedad para responder a la creciente demanda mundial de minerales.
Lima, 1 de julio de 2026. El World Mining Congress (WMC 2026), realizado la semana
pasada en el Perú, dejó como principal conclusión que el futuro de la industria minera
dependerá de su capacidad para acelerar la incorporación de tecnología, fortalecer los
estándares ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) y generar mayor confianza con la
sociedad.
Así lo sostiene Homar Lozano, director del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP),
en una columna de opinión publicada en la Revista Minería, en la que hace un balance de la
vigésima séptima edición del congreso, organizado por el gremio minero bajo el lema
«Minería para el Futuro: Confianza, Transformación y Tecnología».
De acuerdo con Lozano, el encuentro internacional permitió analizar cómo la minería debe
responder al escenario que plantea la transición energética y tecnológica, impulsada por
una creciente demanda de minerales críticos. En ese contexto, consideró que la industria
está llamada a liderar una transformación que combine mayor productividad con una gestión
cada vez más responsable.
Uno de los principales desafíos, señala, es acelerar la incorporación de nuevas tecnologías
en las operaciones mineras para mejorar la eficiencia, fortalecer la resiliencia del sector y
profundizar la aplicación de estándares ambientales, sociales y de gobernanza.
Según el director del IIMP, esta evolución permitirá no solo incrementar una producción más
limpia, sino también responder a la creciente demanda mundial de minerales y consolidar a
la minería como uno de los principales motores del desarrollo económico en las próximas
décadas.
Industria y sociedad
La reflexión también pone énfasis en la importancia de fortalecer la relación entre la
industria y la sociedad. Para Lozano, el desarrollo de nuevos proyectos requerirá generar
mayor confianza entre las poblaciones, de modo que comprendan la relevancia de la
actividad minera para el desarrollo sostenible y participen de sus beneficios en un esquema
de beneficio mutuo.
En ese sentido, sostiene que el WMC 2026 buscó convertirse en un punto de inflexión para
impulsar una minería más transparente y abierta al diálogo, promoviendo una mayor
articulación entre la industria, la academia, los gobiernos y la sociedad civil.
El objetivo, agrega, es construir alianzas que permitan enfrentar desafíos globales como el
cambio climático y acompañar el desarrollo tecnológico que demanda la economía mundial,
sin perder de vista la sostenibilidad y el bienestar de las personas.
Para Lozano, el congreso dejó una hoja de ruta clara para la industria: la minería del futuro
deberá combinar innovación tecnológica, altos estándares de sostenibilidad y una mayor
capacidad para generar confianza social, elementos que considera indispensables para
responder a los retos de la transición energética y consolidar el aporte del sector al
desarrollo global.




