Las mesas de trabajo sólo pueden ser espacios de transformación social si los acuerdos alcanzados son claros, medibles y asignan responsabilidades precisas, y si cuentan con el respaldo de instituciones que garanticen su continuidad.
Lima, 20 de agosto de 2026.
La confianza se ha convertido en el eje central de la discusión sobre desarrollo y sostenibilidad en el Perú. Así lo planteó Tamiko Hasegawa, presidenta del Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad
(GESS 2026) y gerente de Asuntos Corporativos de Anglo American, durante el evento
que reunió a representantes empresariales, autoridades y líderes sociales para debatir
los retos de la gestión territorial.
Hasegawa señaló que la confianza no es solo un valor abstracto, sino la condición que
permite la colaboración efectiva entre sectores con intereses distintos. “Si
retrocedemos los pasos sin confianza, realmente no podemos llegar a avance, no hay
desarrollo”, afirmó. Por ello, destacó que el GESS fue concebido como un espacio
donde la gestión social y la sostenibilidad tienen el mismo peso que lo técnico,
abriendo el debate a múltiples actores y sectores más allá del ámbito minero
tradicional.
La presidenta del GESS relató que este enfoque surgió de la constatación de que el
desarrollo nacional no depende de un solo sector ni de una sola empresa, sino de la
capacidad de construir consensos y trabajar en alianzas. Puso como ejemplo la
experiencia de Quellaveco, donde la formación de un Comité de Monitoreo permitió
dar seguimiento a 26 acuerdos entre la empresa, las comunidades y otros actores. “Es
un comité para rendir cuentas, pero también para escucharse, y no solo está la empresa presente, sino los distintos actores que tienen un rol en el cumplimiento de
esos veintiséis acuerdos”, explicó.
El proceso de diálogo, según Hasegawa, requiere tiempo y estructuras sólidas. La
eficacia de las mesas de trabajo, afirmó, depende de la legitimidad de los
interlocutores y de la capacidad de las instituciones para sostener los acuerdos más
allá de los cambios de personas. “Si no tienes la estructura adecuada y el soporte a
los gestores en territorio, pierdes institucionalidad”, advirtió.
Además, remarcó la importancia de innovar en la gestión social, no solo en lo
operativo o tecnológico, sino en la forma de dialogar, escuchar y cocrear soluciones.
“Innovar desde trabajar con los equipos para ser más creativos, dedicar más tiempo a
entender el problema, a cocrear, a dialogar”, sostuvo.
El círculo entre confianza y diálogo, según el Acuerdo Nacional
Por su parte, Max Hernández, secretario ejecutivo del Acuerdo Nacional, aseguró que,
siin confianza, “no es posible un diálogo, pero sin diálogo no se construye confianza.
“Es un círculo que no hay que romper, hay que transitar”, planteó. El experto destacó
la necesidad de repensar la relación entre el gobierno nacional y los territorios,
valorando la diversidad cultural y social del país como fortaleza y desafío a la vez.
Hernández señaló que muchos conflictos surgen de la firma de acuerdos que todos los
involucrados saben que no se cumplirán, lo que perpetúa la desconfianza y la
ineficacia institucional. “El gobierno ofrece lo que sabe que no se puede cumplir y los
de la localidad aceptan lo que saben que no se va a cumplir. Pero se firma un
documento y el documento permite algo: que haya una nueva reunión en la cual
igualmente se ofrecerá lo que no se puede cumplir”, expresó.
Finalmente, subrayó el valor de la escucha genuina en la construcción de comunidad,
y aseveró que el país necesita aprender a sostener el diálogo incluso en escenarios
de desconfianza, para aspirar a una comunidad creativa e inclusiva. “Hablar para
poder entendernos un poco mejor. Y entendernos un poco mejor quiere decir, de
repente, lo que dice el otro es más interesante que lo que pienso yo”, sentenció.




