La investigadora del IEP subrayó en el GESS 2026 que ni la inversión ni la infraestructura bastan para incluir a las regiones si no existen acuerdos y cohesión.
Lima, 20 de agosto de 2026.
El desarrollo territorial ocurre cuando prosperidad económica y cohesión social avanzan de manera conjunta en un espacio entendido como una red de relaciones y no solo como una unidad geográfica. Sin embargo, las
brechas y desigualdades se profundizan cuando se recurre a promedios estadísticos y
comparaciones reduccionistas entre regiones, según Carolina Trivelli, investigadora
principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
Durante el primer Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS
2026), Trivelli remarcó que el territorio debe analizarse como una construcción social y
no únicamente como un mapa o una delimitación administrativa. “Cuando hablamos de
territorial, pensamos siempre en un espacio geográfico, pero en realidad los territorios
son construcciones sociales”, afirmó la especialista en la conferencia organizada por el
Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
En ese sentido, explicó que el desarrollo no depende de una unidad política, sino de
las relaciones económicas, culturales y familiares que cruzan y vinculan a los actores
de cada espacio.
La investigadora advirtió sobre los riesgos de comparar regiones únicamente a partir
de promedios, ya que esta lógica oculta desigualdades profundas y puede distorsionar
la comprensión de los problemas reales. Puso como ejemplo la situación de
Huancavelica y La Libertad, regiones que, a pesar de tener promedios similares en
pobreza, presentan diferencias internas significativas. “Los promedios esconden
brechas enormes”, señaló Trivelli, al insistir en que las políticas de desarrollo requieren
un análisis más fino y contextualizado.
Trivelli recalcó la necesidad de combinar prosperidad económica con cohesión social.
Para la experta, el desarrollo territorial es el resultado del entramado de relaciones y
acuerdos entre los actores que habitan un territorio, y no de la acción de una sola
autoridad o empresa. “El desarrollo territorial es del territorio, de estas relaciones que
hay en el territorio, no de una autoridad, no de una empresa, sino del conjunto de
miembros de estas relaciones”, remarcó.
En este sentido, puso en primer plano el papel de los jóvenes como agentes de
innovación y conexión con nuevas oportunidades, especialmente en zonas rurales, y
subrayó la relevancia del sector privado local en la construcción de tejido económico.
“Ni la infraestructura ni la inversión por sí solas garantizan el desarrollo si no existen
acuerdos y cohesión entre quienes habitan el territorio”, subrayó.




